Ir al contenido principal

Evocaciones Náufragas




(...) Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
(...)
Perder la mirada, distraídamente
perderala y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar

Alfonsina Storni


Comentarios

  1. Esta poesía, es maravillosa, pero si la cantara la negra sosa... ah!! eso ya es miel de dioses... ¿verdad amiga? Gracias por las cosquillas en el alma con esta bella poesía... me alegra ver que tu tren se ha puesto en marcha otra vez... no sabes lo que me alegra!! Bss cálidos chup! chup! chup!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaj cierto MariCari!! Gracias por tu alegría amiga, yo también me alegro mucho, ahora mismo el tren pasará por un maravilloso Jardín jiji! Un abrazo grande :D

      Eliminar
  2. Hola Isota, como estas, querida amiga?!
    Tuvimos telepatia, justo la semana pasada me estaba acordando de vos. Siempre es un placer tener noticias tuyas, pasar a visitarte, y compartir las preciosas letras y sentires que nos regalas.
    Un fuerte abrazo hasta Gran Canaria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Carolina!!Jeje ¡que alegría!! ¡yo también te he recordado y a tus hermosos Cisnes y Rosas. Gracias por tus lindas palabras, un fuerte abrazo :D

      Eliminar
  3. Isota, cuánto me alegro volver a tu espacio tan próximo y tan cercano.
    Un lujo hacerlo con las letras de Alfonsina Storni.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Gracias querida Felicidad!! Es un placer siempre leerte, te envío un fuerte abrazo hasta Tenerife

      Eliminar
  4. Me encanta pasarme por aquí y encontrar las letras de Alfonsina Stormi con la lujosa compañía de esa foto

    Un besote cielo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Hola querida Miryam!! Pues mira que yo la conocí hace poco, gracias por tus palabras siempre eres muy atenta, espero que estés teniendo un lindo sábado, un besote :)

      Eliminar
  5. Precioso
    Isota! Nuestro
    Argineguin

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Síi mi Ani, y ahora a sacar fotos en Tenteniguada jeje,
      Un abrazo Anita,recuerdos a Boli. Te quiero mucho

      Eliminar

Publicar un comentario

Tus Palabras alumbran esta casa

Entradas populares de este blog

Pájaros de barro

P ájaros de barro (Manolo García) Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas, hoy cierro yo el libro de las horas muertas. Hago pájaros de barro... Hago pájaros de barro y los echo a volar. Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas, hoy rechazo la bajeza del abandono y la pena. Ni una página en blanco más... Siento el asombro de un transeúnte solitario... En los mapas me pierdo. Por sus hojas navego.. Ahora sopla el viento, cuando el mar quedó lejos hace tiempo. Ya no subo la cuesta que me lleva a tu casa... Ya no duerme mi perro junto a tu candela. En los vértices del tiempo anidan los sentimientos. Hoy son pájaros de barro que quieren volar. En los valles me pierdo, en las carreteras duermo. Ahora sopla el viento. Cuando el mar quedó lejos hace tiempo. Cuando no tengo barca, remos ni guitarra. Cuando ya no canta el ruiseñor de la mañana. Ahora sopla el viento. Cuando el mar quedó lejos hace tiempo. En los valles me pierdo, en las carreteras duerm o.

Rebelión en la granja, de George Orwell.

 Pequeño fragmento visual inspirado en la lectura.  Un libro que parece una fábula, pero no lo es.  Detrás de los animales y las consignas, está la herida del poder, la ingenuidad que se rompe y el miedo que termina mandando.  No hay moraleja, solo un espejo.  Y a veces mirar ese espejo duele más que entenderlo. 

Invierno en borrador

Al principio escribía relatos algo líricos. A veces, lo que salía era suficiente. Después escribía durante meses, con una idea en mente. Cuando, feliz, imprimí el borrador y lo leí entero, algo se apagó. Los textos, juntos, me parecieron insulsos. Me hice un ovillo. Literalmente. Rodaba por la casa entre lana y pelusa hasta que decidí aislarme unos días en la casa de campo. Allí todo es lo contrario a donde vivo. Hay tranquilidad. Oscuridad de noche, sin luces artificiales ni ruidos: ni coches, ni motos, ni guaguas, ni una verbena con DJ durante ocho horas un martes cualquiera. La oscuridad me entraba por los ojos y yo permanecía despierta, mirándola. Por la mañana, el canto de los pájaros regulaba mi sistema nervioso. Cuando ellos descansaban, me enrollaba bajo las mantas, agarrada al manuscrito. Había pasado meses escribiendo y ahora, sobre el papel, algo no funcionaba. Pensaba en todo ello sentada en el columpio de un árbol. Mi perro iba tras una pelota. Las flores se balanceaban al...