Sin saberse observadas.
Miraba sin parpadear las flores. En este mundo no es tan fácil conseguir escenarios solitarios así que también imaginaba que alguien la estaría observando. Las flores se inclinaban delicadamente, como si estuvieran cansadas. Ajenas a mi mirada, a todo cuanto las rodeaba. Algunas desordenadas, mostrando sus pétalos abiertos y otras perdiendo su color. Siempre libres de mi mirada.