La premisa de que esta estrella es mágica, única, un secreto que no fluctúa entre las aguas cotidianas fue construida por necesidad, entre deseo y romanticismo. Alterada por el raciocinio. Perpetrada por la esperanza y la amistad. Que se apaga con el realismo. Su ser se usó para un bien, para otro bien, y la luz de la autenticidad de la primera estrella se apaga, no en vano, después de todo su luz revivió a otra estrella, tangible, real.
-Al marcharte enciende las estrellas-