Al mediodía, la primavera era irrecuperable. Confiada por el silencio de las calles permanecí inmóvil durante un largo rato frente a la casa. Bajo las horas soporíferas y el encierro de la ciudad me acordé de Cien años de Soledad y de Macondo... "Aquel Macondo olvidado hasta por los pájaros, donde el polvo y el calor se habían hecho tan tenaces que costaba trabajo respirar" Gabriel García Márquez