Fugaz

La premisa de que esta estrella es mágica,  única,  un secreto que no fluctúa entre las aguas cotidianas fue construida por necesidad, entre deseo y romanticismo. 
Alterada por el raciocinio.
Perpetrada por la esperanza y la amistad.
Que se apaga con el realismo.
Su ser se usó para un bien, para otro bien, y la luz de la autenticidad de la primera estrella se apaga, no en vano, después de todo su luz revivió a otra estrella, tangible, real.

Otoño

En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del recuerdo. Asombra a veces que el fervor del tiempo vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; que la belleza, tan breve en su violento amor nos guarde un eco en el descenso de la noche.

Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, el corazón amontonado y ese sabor de polvo que fue rosa o camino. El vuelo excede el ala. Sin humildad, saber que esto que resta fue ganado a la sombra por obra de silencio; que la rama en la mano, que la lágrima oscura son heredad, el hombre con su historia, la lámpara que alumbra.
J. Cortázar 


EUDEMONIAS

En la lejanía oí el respirar ajetreado de una mujer,
dulce y apasionado,
agudo y delicioso.
Me sedujo desde el principio.
La imaginé entregada, lasciva,
con oleadas elegante, sutiles
y enamorada, viva, ardiente y feliz.
Su voz era dulce,
su sollozo elegante, tierno y sincero,
parecía verterse en el infinito.
Tan solo tres hermosos suspiros,
tres exhalaciones inolvidables,
armoniosas y hermosas,
igual que ella.
Y en esos tres suspiros supe
que era yo por quien suspiraba,
y me sentí invencible.

..


Pintura de Alfred Sisley

Sube su canto un pájaro enamorado
Tantas criaturas ávidas en su silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.
Alejandra Pizarnik

Dolor, Alfonsina Storni

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Dolor, Alfonsina Storni.
1915

Pintura de Ali Melian

Mientras tu cuerpo avanza, tu alma puede volver.

Una flor
Pompas de agua
Lluvia
Pasión
Una Ola
Flequillo
Abrazo
Vida
Ropa nueva
Sabor
Susto
Novedad
Dolor
Inspiración 
Felicidad
Papel de regalo 
Hoja caduca 
Piel de gallina
Interés 
Porcelana que cae
Fuego 
Manicura
Latido
Colores al sol 
Masaje
Risa
Batería
Inocencia
Moda
Orgasmo
Una lágrima
Belleza
Atardecer
Grito
Minuto




Respiros

A la misma hora en nuestra playa, llegamos con el cielo gris. Sin dudar nos metimos y a mami la dejan a su aire. Voy hasta las boyas, allí no se oye a nadie y el agua está más limpia. Miro hacia los lados y veo  puntitos en el agua ¡llueve!, y como baja la niebla. A mitad de camino dudo, un azote en mi cuerpo y en mi alma,  me golpean los sentimientos, exhalo un quejido y sigo, hoy sí puedo seguir; siempre sabiendo que están allí, mi familia. Nado justo en línea recta a ellos. Me pongo a flotar boca arriba sumergida en un mundo acuático, un mundo de silencio y lluvia que cae en mi cuerpo, el vaivén del mar, y me atrevo a abrir los ojos. Cuando está despejado nunca lo hago, pero las nubes están bajas y siento que si resbalara al cielo ellas me sostendrían. Así que los abrí sin miedo, y miré las nubes de varios grises, un mundo que forma parte de mi.



La Vuelta

Nadé nadé y nadé.
Un fondo oscuro bajo mis piernas
Horizonte de agua frente a mis ojos
Caricias del viento en mis oídos 
Abrazos de olas en todo mi cuerpo
Y seguí nadando.

La espera

M llevaba un vestido rojo ajustado de escote cuadrado, por encima de la rodilla, con una cremallera negra por la espalda, tacones negros (tacón medio, no queremos romperle la espalda a nadie) y pendientes de perlas blancas. Su pelo castaño plateado recogido con un moño de bailarina. Permanecía quieta junto a una mesita de café, en ella habían rosas rojas y un juego de tacitas de té. La habitación parecía sacada de las ilustraciones de Jane Austen; sus cuadros, lámparas y paredes empapeladas victorianas.
M miraba hacia afuera, a un balcón casi sobre el mar, se escuchaba el oleaje contra las rocas y el graznido de las gaviotas; algunas jugaban con el viento,  planeando y dejándose llevar. El atardecer las hacía aún más bellas en este cielo de Octubre, con un fondo de nubes rojizas.
 

                                   Travesura                              
                                  Esperanza                          
                                  Hechizo
                                  Optimista
                                   Deseo
                                  Esencia
                                  Mágico
                                   Eterno
                                   Nacer
                              Obnubilación                     
                                     Mío
  

Sobre cine




M vivía en un piso antiguo con grandes ventanales y suelos de madera. La madera crujía en algunas zonas y a M le encantaba ese ruido. Mientras cocinaba abría las puerta que daba a la terraza, que había adornado dando vida con geranios y jazmines. 
En frente vivía X , trabajaba en casa y pasaba mucho tiempo sentado en su escritorio, lleno de libros , apuntes y un ordenador.
Si esto fuera una película romántica M y X se encontrarían en alguna escena exquisitamente detallada, como en un mercado  de un precioso pueblo donde ni hay mucha gente ni nadie tira basura a la calle. Los protagonistas irían estupendos, bien vestidos y descansados. M llevaría el pelo fabuloso, y eso que ha sido un momento que tuvo que salir a por calabacines. M y X tomarían un café y ese sería el principio de una bonita historia de amor. Se que puedes escuchar alguna canción de fondo que acompañe esta escena, hemos crecido con esta mierda.

Si X fuera un acosador la cosa sería bien distinta. Su escritorio no estaría lleno de novelas Best Sellers que le pagan ese gran piso, sino de fotos de M semi desnuda que ha ido coleccionando de la vida sentimental de M en sus ventanales. Aquí a M la pintamos un poco más emputecida, porque claramente en parte su forma de ser y de vestir ha estado gritando ese acoso ¿no?. X tiene la parte de abajo de su mesa hecha un cuadro,  ya me entendéis. Al día siguiente la persigue hasta el mercado,  esta vez en un contexto más despiadado, agobiante, más de color gris. Por el camino M se pone a hablar por el móvil alegremente con su amiga de a dónde van a salir esta noche. X que le sigue con una capucha puesta en pleno agosto, toma nota del sitio, la hora y de su número de la seguridad social.
Esa noche mientras M bebe con su amiga, ligeramente menos atractiva y más desnuda, nuestro apreciado acosador las mira entre la marabunta. Todos bailan con colores alegres y brillantes, y allí está él de negro e inmóvil, sin apartar la vista. 
Cuando M vaya al baño le pedirá a su amiga menos agraciada pero más libertina que le acompañe al servicio.  Pero esta ha conocido a un cualquiera y le indica con la mano que vaya sola, que la deje en paz. A M de repente le entra un pálpito de sentirse observada, fíjate tú, debe ser el radar de los chupitos de  tequila.  Coge su bolso y se marcha sola a casa. Al llegar se le cae las llaves al suelo. Y nuestro acosador  que sale de entre las sombras la ayuda y la deja marcharse, es un obsesivo y un acosador pero por suerte, no un asesino.
Ya en casa X se masturbará recreando la escena junto a ella, su proximidad, si perfume, su mirada. Si el tío es atractivo nos excitará un poco, a pesar de ser un puto trastornado.

Si M fuera en plan "La mano que mece la cuna", una histérica cuidadora de niños, se presentará en casa de X a pedir trabajo, se hará amiga de su mujer, una señora con clase pero más mayor que se dedica a las finanzas en su empresa familiar. Ojo al dato que es herencia de su padre. Como es tan desalmada que pasa tan poquísimo tiempo en casa con sus hijos M tiene vía libre para ir entrometiéndose en su vida. Danzará por las noches en camisón semitransparente para seducir a X cuando un día de estos baje a por un vaso de agua, y maquinará una entramada situación en la que la mujer se vuelve loca y ella se queda con su vida; X, los hijos y su salud mental.

Yo misma


      


Sueño lejano y ausente 

Eternos

 -Sabes papá? Cuando vuelva a ser pequeña tú me cuidas

-¿Cuándo vuelvas a ser pequeña María?

-Sí, y cuando tú seas mayor, volverás a nacer, volverás a ser pequeño y entonces te cuido yo.


Mi hija 🥲




Quimeras que vuelan

Me hubiese gustado ir a aquel museo contigo
Visitar tus sitios favoritos
Conocer tus inquietudes
Reír contigo
Descubrir tus peculiaridades
Sentir lo que transmite tu casa
Verte comer
Tomar un café un día lluvioso
Saber tu historia
Verte abrazar a tus seres queridos
Amarte.




Quita pa' llá

M era una mujer de apariencia normal. Ahora ya pongo mujer, que soy una señora joder. M era... un poco nerviosa. Se olvidaba de tomarse la medicación y ya cuando se daba cuenta era en pleno ataque de furia. Iba por la calle y a veces creía que la seguían, no en plan alucinación, sino una sensación que le había causado años de (des)integración social.Ya sabéis que hay personas que les gusta apresurar la marcha de los demás, porque claro tienen mucha prisa para llegar a no sé dónde, sentarse y hacer el gilipollas con el móvil. Los puedes ver cómo asoman por encima del hombro, detrás, haciendo aspamientos. La servidora se suele apartar claro, quien quiere a un imbécil pegado a la espalda metiendo prisa. Se me encogen los hombros y me aparto. Venga, vete a tomar por culo pienso. A los abusones del espacio habría que explicarles que por lo visto hay un lugar en el mundo para cada uno. Además yo necesito solo un poquito, por un huequito paso generalmente con tranquilidad, porque he aprendido a salir temprano de casa.



Mortalidad

“Alzo la vista y pienso que tal vez estamos mirando la misma estrella”



Avanzando, de nuevo.

Me pregunto  si aquellas nubes se habrán enterado de algo... de lo putas que lo paso en este tramo



 Un día de estos llamará a mi puerta John Turturro con acento sureño acusándome de que le he robado su cuento.