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Mostrando entradas de septiembre, 2007

Looking For Mr. Goodbar

El día antes de un examen no podía dormir... Estaba algo estresada a las cinco de la mañana y buscando algo que mereciera la pena encontré esta peli en el canal TCM. Viendo a Diane Keaton junto con Tom Berenger, pensé que   buaaah esto una peli de Woody Allen; algo para desconectar.. Pero no. Nada de Woody Allen, aunque la peli parece un drama con toques cínicos de humor resultó (Spoiler) que el final nada tenía que ver con las pelis de Woody Allen. Al final sin verlo venir, están abusando de Theresa (la protagonista) mientras la acuchillan . Yo esperando a que llegase alguien y la pobre sobreviviera pero nada, salieron los créditos y resignación. Theresa Dunn, es una profe de niños sordomudos. Vive reprimida por unos padres conservadores y muy católicos. Pero sufre una metamorfosis y cambia completamente de vida, sobretodo cuando rompe con un tipo y entra dentro en un mundo dominado por la revolución sexual y el amor libre, en el que el sexo y las drogas son las constantes....

Mecanismo de defensa de Don Quijote

La locura de Don Quijote, acto consciete y voluntario, es un rechazo y renuncia a su realidad. Es la negación de una forma de existencia y de una manera de ser; la renuncia de una vida personal vacía y sin ningún tipo de expectativas, y la afirmación de una nueva existencia basada en el amor y en la aventura.  Don Quijote es un símbolo de afirmación personal a través de la rebeldía social. (El Quijote como tragedia y la tragedia de don Quijote) -Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo: - Pues, aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar. Briareo: uno de los titanes, Briareo tenía cien brazos.

Mientras tanto...

Rax Photographs Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y, otra vez, con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar, aquéllas que aprendieron nuestros nombres... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun más hermosas, sus flores se abrirán; pero aquéllas, cuajadas de rocío, cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... ésas... ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará; pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate: ¡así no te querrán! Volverán las oscuras golondrinas, Gustavo Adolfo Bécquer