En 2010 conocí a Hobbes a través de Alberto, su dueño y mi buen amigo. Les dediqué esta entrada que me encanta (las fotos son de Al y Hobbes es súper fotogénico) y la revisaba con frecuencia porque me parece que transmite algo bueno y mucha paz. Hoy Hobbes partió al cielo de los gatitos y quiero publicarla de nuevo, en su nombre y sobretodo para Al y su familia, enviándoles todo el ánimo (y muchos múes animosos) Dejaré con todo el cariño esta publicación durante un tiempo en eones, aunque él está siempre en la memoria de sus seres queridos. Alberto le enseñó a vivir entre lo que es ser medio gato y medio humano, lo comprendía, compartieron muchos momentos , malos y buenos. Al sabía todos sus tipos de ronroneo , se intuían el ánimo, le cuidó mucho, y le quiso tanto que Hobbes aguantó valiente mucho más de lo que se esperaba. Sí, Hobbes vivió feliz. Fue afortunado, y tenía una gran personalida...