Hace unos días me había acordado de él. Conseguí en el Daily Price varias películas de gánsters de los 40, la mayoría de Robert Siodmak. Así que las últimas noches Aldo y yo nos hemos aficionado a este género. Y hay una cosa, a parte de la magia y el ambiente claroscuro en el que se envuelven las escenas, que nos encanta apreciar. Y son las divertidas expresiones . El espectador de otra época puede disfrutar mucho con ese lenguaje elíptico y yo particularmente de las pullas que lanzaban los detectives, totalmente encarados a los sospechosos. Surgían frases del tipo de Leslie, ¡Cuidado! Tengo un arma, no aquí, pero la tengo. Te echaremos de menos, compañero simbólico, protagonista de muchos momentos cómicos y al que más de una vez hemos querido imitar en una situación real. Tal vez para hacer simplemente una gracia, o bien para dar ánimos a alguien en problemas. Quizás para quitarle hierro a un asunto que segura...