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La Vuelta

Nadé nadé y nadé. Un fondo oscuro bajo mis piernas Horizonte de agua frente a mis ojos Caricias del viento en mis oídos  Abrazos de olas en todo mi cuerpo Y seguí nadando.

La espera

M llevaba un vestido rojo ajustado de escote cuadrado, por encima de la rodilla, con una cremallera negra por la espalda, tacones negros (tacón medio, no queremos romperle la espalda a nadie) y pendientes de perlas blancas. Su pelo castaño plateado recogido con un moño de bailarina. Permanecía quieta junto a una mesita de café, en ella habían rosas rojas y un juego de tacitas de té. La habitación parecía sacada de las ilustraciones de Jane Austen; sus cuadros, lámparas y paredes empapeladas victorianas. M miraba hacia afuera, a un balcón casi sobre el mar, se escuchaba el oleaje contra las rocas y el graznido de las gaviotas; algunas jugaban con el viento,  planeando y dejándose llevar. El atardecer las hacía aún más bellas en este cielo de Octubre, con un fondo de nubes rojizas.  
                                   Travesura                                                                 Esperanza                                                             Hechizo                                   Optimista                                    Deseo                                   Esencia     ...

Sobre cine

M vivía en un piso antiguo con grandes ventanales y suelos de madera. La madera crujía en algunas zonas y a M le encantaba ese ruido. Mientras cocinaba abría las puerta que daba a la terraza, que había adornado dando vida con geranios y jazmines.  En frente vivía X , trabajaba en casa y pasaba mucho tiempo sentado en su escritorio, lleno de libros , apuntes y un ordenador. Si esto fuera una película romántica M y X se encontrarían en alguna escena exquisitamente detallada, como en un mercado  de un precioso pueblo donde ni hay mucha gente ni nadie tira basura a la calle. Los protagonistas irían estupendos, bien vestidos y descansados. M llevaría el pelo fabuloso, y eso que ha sido un momento que tuvo que salir a por calabacines. M y X tomarían un café y ese sería el principio de una bonita historia de amor. Se que puedes escuchar alguna canción de fondo que acompañe esta escena, hemos crecido con esta mierda. Si X fuera un acosador la cosa sería bien distinta. Su escritorio no...

Yo misma

       Sueño lejano y ausente 

Eternos

 -Sabes papá? Cuando vuelva a ser pequeña tú me cuidas -¿Cuándo vuelvas a ser pequeña María? -Sí, y cuando tú seas mayor, volverás a nacer, volverás a ser pequeño y entonces te cuido yo. Mi hija 🥲

Quimeras que vuelan

Me hubiese gustado ir a aquel museo contigo Visitar tus sitios favoritos Conocer tus inquietudes Reír contigo Descubrir tus peculiaridades Sentir lo que transmite tu casa Verte comer Tomar un café un día lluvioso Saber tu historia Verte abrazar a tus seres queridos Amarte.