Si me siento delante del ordenador con un chocolate al lado tendré que escribir algo. Si no no queda tan bien, yo con la boca manchada de chocolate, tomando estas calorías a las ocho de la noche, así por la cara. La imagen bonita es por la mañana, hay silencio y entra una tenue luz por la ventana. La ventana da a un lago o una playa desierta, se respira ese aire puro. La habitación está ordenada; en la mesa el ordenador y poco más, y en una esquina una mecedora al lado de una estantería repleta de libros. Afuera se escuchan los pájaros, las olas del mar, o el viento entre las hojas de los árboles mientras nosotros escribimos súper inspirados. Si alguien nos trae unos churros mejor que mejor pero no nos vamos a poner exigentes tampoco. Ya llevo el chocolate por la mitad. Sin vergüenza es el título porque estoy desentrenada a la hora de escribir lo que siento. Este blog se creó a modo terapéutico y así canalizar un poco lo que me ocurría o dejaba de ocurrir. Casi siempre he cuidado las...
-Al marcharte enciende las estrellas-