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Eones de soledad.

Sueña donde no te haga falta respirar Te esperan flores de mundo en el campo; blancas y hermosas que te quieren agasajar y cuidar. Nuestra bella flor descansa y de vez en cuando acaricia nuestro mundo Mami, sin ti la soledad es infinita.

De cómo me siento

La Noyée está a mi lado hacia el amanecer, pese a que mora en el agua  yo camino a temperatura normal. Cuando atardece y se oculta el sol comienzo a ser casi todo líquido y tirito con la Comptine d'Un Autre Été. Me voy entumeciendo y  torpe, doy tumbos para entrar en calor. Inevitablemente choco, me resquebrajo  y caigo al suelo, que por suerte no es moqueta. Mis ojos, que ni están juntos ni ya ven bien, disparan señales erráticas a mi cerebro que hace aguas -nunca mejor dicho- , y hacen creerme que veo algo importante al final de mi reguero. Al final miro, o creo ver, alguna cosa que identifico como mi miseria,  y musito , muy bajito, para que no me encierren y porque no puedo articular debidamente: - Al menos estás fuera de mí por un rato. Cuando vuelvo a mis cabales y doy fe de que todo está en su sitio, excepto tal vez, mi cordura, me voy a la cama con la mantita y espero en posición fetal a la Noyée. Mi miseria está conmigo, todo está en su sitio. ...

Final del Año

Ni el pormenor simbólico de reemplazar un tres por un dos   ni esa metáfora baldía   que convoca un lapso que muere y otro que surge   ni el cumplimiento de un proceso astronómico   aturden y socavan   la altiplanicie de esta noche   y nos obligan a esperar las doce irreparables campanadas.   La causa verdadera   es la sospecha general y borrosa del enigma del Tiempo;   es el asombro ante el milagro   de que a despecho de infinitos azares,   de que a despecho de que somos las gotas del río de Heráclito,   perdure algo en nosotros: inmóvil. Jose Luis Borges Pues eso, que nos vamos.

Buenos momentos

 
Inolvidable

Big Ben