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Mari Carmen

Nuestra hija El cielo se vistió con tus sueños el sol nació para ti la luna se mudó a tu sonrisa y a tu pecho un nuevo latir.

Árboles

Los árboles me han dado siempre los sermones más profundos. Los respeto cuando viven en poblaciones o en familias, en bosques o en arboledas. Pero aún los respeto más cuando viven apartados. Son como individuos solitarios. No como ermitaños que se hubieran recluidos a causa de una debilidad, sino como seres grandes y aislados, como Beethoven o Nietzsche. En sus ramas más alta susurra el mundo y sus raíces descansan en lo infinito; pero no se abandonan ahí, luchan con toda su fuerza vital por una única cosa: cumplir con ellos mismos según sus propias leyes, desarrollando su propia forma, representándose a sí mismos. Nada es más sagrado, nada es más ejemplar que un árbol fuerte y hermoso. Cuando se tala un árbol y se muestra desnuda al sol su herida mortal, puede leerse toda su historia en el tosco y lapidario disco de su tronco: en sus anillos anuales y en sus cicatrices están descritos con exactitud toda lucha, todo sufrimiento, toda enfermedad, toda fortuna, toda recompensa. Años fla...

Manuel Machado – El Querer

  En tu boca roja y fresca beso, y mi sed no se apaga, que en cada beso quisiera beber entera tu alma. Me he enamorado de ti y es enfermedad tan mala, que ni la muerte la cura, ¡bien lo saben los que aman! Loco me pongo si escucho el ruido de tu charla, y el contacto de tu mano me da la vida y me mata, Yo quisiera ser el aire que toda entera te abraza, yo quisiera ser la sangre que corre por tus entrañas. Son las líneas de tu cuerpo el modelo de mis ansias, el camino de mis besos y el imán de mis miradas. Siento al ceñir tu cintura una duda que me mata que quisiera en un abrazo todo tu cuerpo y tu alma. Estoy enfermo de ti, de curar no hay esperanza, que en la sed de este amor loco tú eres mi sed y mi agua. Maldita sea la hora en que contemplé tu cara, en que vi tus ojos negros y besé tus labios grana. Maldita sea la sed y maldita sea el agua, maldito sea el veneno que envenena y que no mata. En tu boca roja y fresca beso, y mi sed no se apaga, que en cada beso quisiera beber enter...

El paso del tiempo

Ensueños de esperanza   Espejos versionados Latidos prescritos            Recuerdos en un bosquejo          

Sobre el mar el atardecer

No más tristezas me dije hoy, y fijé mi vista en el horizonte, lleno de colores increíbles  Versos de Carlos M. Valenzuela Quintanar

Flores de Octubre

Octubre llega... Ni aire... Ni fuego... Ni agua... Sino tierra... Sólo tierra seremos... Y tal vez, unas flores amarillas. Versos de Neruda, Oda a unas Flores Amarillas Fotos de una servidora

Mi impasible y mejor amigo Loki

Loki Compañero de amor en la tristeza. Resignado guardián en el encierro. Y lealtad, de la cola a la cabeza. Henry Kronfle