Tengo 43 años, y pronto cumpliré 44. A veces pienso en los lugares que hubiera querido conocer, en los paisajes que imaginé caminar, en los rincones del mundo que me habrían emocionado. Y también me doy cuenta de que quizás no los visite. Por muchas razones. Porque la vida se ha vuelto compleja, y a veces frágil. Porque sostener lo cotidiano ya es en sí una travesía inmensa. Me duele y me avergüenza contarlo. Pero lo cierto es que también he construido un hogar. He acompañado vidas. He sostenido vínculos. Y aunque mis pies no hayan pisado ciertos suelos, una parte de mí sí puede hacerlo. Tal vez un día, cuando ya no esté, sea mi hija quien los recorra, si ella quiere. Y yo estaré en ella. Porque también soy los gestos que dejo, las palabras que cuido, la memoria que siembro. No sé si estaré físicamente en todos los lugares que soñé, pero sé que algo de mí los alcanzará. Porque formo parte de otros. Porque lo simbólico también viaja. Porque los sueños, a veces, florecen en otros ...
Dios!! Que hermosura, eso es maravilloso.
ResponderEliminarque bonito has puesto este blog Isota, se ve que vienes remozada, me alegro amiga, en verdad que hacía falta tu alegría que contagia.
Las letras de esta imagen están preciosas.
Un abrazo grandote como el mar
Eres bienvenida a mi blog, me he permitido dar a conocer este bonito post en el mismos, para que lo conozcan mis amigos.
ResponderEliminarBesos desde el Sur
Muchas gracias Ángel, volando va un comentario de agradecimiento hacia tu lindo blog jeje, un abrazo
ResponderEliminarQuerida Miuris, tus palabras son tan inspiradoras, muchas gracias. Te mando otro abrazo de mar ;)
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