26.12.10

Buitres

Franz Kafka


Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.


Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.


-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.


-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.


-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?


-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?


- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.


-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.


El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

17.12.10

Feliz Navidad


Estaré un poco ausente hasta que me adapte al nuevo trabajo

Les mando Un Abrazo Grande a todos


Dejo esta historia preciosa que Cerva me ha regalado para estas Navidades





Y les deseo unas muy Felices Fiestas

El agua siempre móvil aquí se ha detenido

Doy pequeño aviso, que es un texto triste. Disculpen.


Ayer sucedió en mi pueblo. Fuera donde fuese, pero la realidad nos golpea más fuerte cuando sucede a un paso de nosotros, en algún lugar donde nos sentimos seguros, y aunque no tengamos un vínculo marcado puede afectarnos.   Había escrito un párrafo sobre la noticia.  Me negué a creerlo porque sucedió en un sitio con vigilancia y  lleno de familias.   Me enfadé porque no había nadie dándole la mano. Enfermé repasando cómo se podía haber evitado "Y si.." "Y si.." Me asusté porque  a veces el azar es incomprensiblemente cruel. Y ni padres ni nadie   podrían pararse a pensar en eso sin volverse locos. Lo borré porque no podía ponerle final.  No hay final para los círculos, siempre costará comprender. 


Espero que el desconsuelo se quebrante en mil pedazos,  bajo  la inocencia que lleva la mirada de un niño. Las astillas, ahora que has partido, quedan clavadas en los corazones.


Doy cobijo al pesar en las palabras de uno de los grandes,  




Todas las tardes en Granada, 

todas las tardes se muere un niño. 

Todas las tardes el agua se sienta 

a conversar con sus amigos. 

Los muertos llevan alas de musgo. 

El viento nublado y el viento limpio 

son dos faisanes que vuelan por las torres 

y el día es un muchacho herido. 

No quedaba en el aire ni una brizna de alondra 

cuando yo te encontré por las grutas del vino. 

No quedaba en la tierra ni una miga de nube 

cuando te ahogabas por el río. 

Un gigante de agua cayó sobre los montes 

y el valle fue rodando con perros y con lirios. 

Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos, 

era, muerto en la orilla, un arcángel de frío.



Federico García Lorca, Gacelas del niño muerto.


Interpretación